Llevo casi un mes sin dar señales de vida pero ando acabando la primera parte del cuatrimestre y ando con exámenes y trabajos. Así que no es muy interesante contaros pues he hecho un trabajo de esto o he estado estudiando cómo manejar grupos de trabajo. Por tanto, hoy os traigo mi visita a Estocolmo del pasado fin de semana.
Empecemos, cogimos un barco en Helsinki el jueves 27 de septiembre y en el que estuvimos diecisiete horas hasta que llegamos a Estocolmo. Menos mal que me fui al camarote a dormir pronto porque aquello hubiera sido eterno, aunque las primeras horas ya lo fueron. Aun así, decir que el barco en cuestión estaba muy bien equipado con sus tres restaurantes, su casino, sus dos salas de espectáculos y su tienda. Respecto a los espectáculos, casi se me olvida, nos pusieron Abba hasta en la sopa (se empezaba a notar que íbamos a Suecia) y karaoke en plan oriental, karaoke donde siempre se arrancaba a cantar el mismo abuelillo con canciones en finlandés que me parecían villacincos. Así que, lo dicho me fui a dormir pronto.
Al día siguiente llegamos a Estocolmo y, supuestamente, íbamos a tener un recorrido en bus turístico por el centro de la ciudad. Pues bien, la empresa de autobús se confundió de día y nos quedamos sin tour y andando al hotel durante una hora. Menos mal que el equipaje se lo llevaron en taxi y vimos el centro de camino. Por lo menos el centro es como de juguete, os dejo fotos más abajo para que juzgueís vosotros mismos.
El hotel, una maravilla, las camas más comodas que he probado en mucho tiempo, un silencio increíble y un desayuno buffet maravilloso. Además por la tarde apenas hicimos turismo, estuvimos comprando souvenirs y yo buscando un libro que llevarme a casa para acordarme de Suecia. Al final no encontré el que buscaba y me conformé con otro autor. Ya de noche nos fuimos a cenar al tailandés, que no estaba mal excepto por el precio y la cantidad de picante; pese a eso me gustó la experiencia.
Ya el sábado disfruté el maravilloso buffet y nos fuimos al Palacio Real. Tras ver el cambio de guardia sueco, nunca me han parecido interesantes estas cosas, nos hicieron una visita guíada por el palacio en cuestión. Esto sí que estuvo bien, sin embargo la parte que no nos explicaron la tuvimos que ver corriendo porque había que coger las maletas y volver al barco. Vamos, un pelín desastre.
De vuelta al barco, otras eternas y torturantes diecisiete horas en barco. Menos mal que esta vez aparte de Abba y música de Cuéntame en finlandés había un hombre tocando canciones más interesantes. Pero eso sí, siguió siendo un aburrimiento.
Como podeís ver no es que esté muy contenta con el viaje en sí, así que he decidido que volveré antes de dejar Finlandia y disfrutarlo más. Me he quedado sin ver muchas cosas y no he visto ninguna iglesia, yo no puedo irme de un país sin ver al menos una iglesia.
Moi moi.
(En la siguiente entrada os contaré cómo me estoy volviendo finlandesa del todo, sólo me falta ser rubia)
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