Hoy os contaré los pasos que he seguido para ser casi finlandesa, el pelo y el idioma es lo que me faltan:
- Bicicleta. Como casi todo el mundo sabe me he hecho con una bicicleta por poco dinero. Así que ahora voy todos los días a la universidad en bicicleta. Aunque el primer día lo pasé muy mal para llegar a casa, ahora ya casi no puedo salir de casa sin cojer la bici. Hasta me he comprado una caja para atarla a la bici y poner la compra ahí. Además, ya monto con ello en metro y tren como cualquier finlandés.
- Biblioteca. Hará cosa de una semana me hice la tarjeta de la biblioteca. En esta ciudad hay un montón de bibliotecas y muy surtidas con libros en inglés. Lo único malo es que tengo que renovarla cada seis meses porque no tengo número de la seguridad social finlandés. Otra cosa más sobre las bibliotecas, aquí hay diferentes multas de variadas cantidades de dinero por cada falta que se pueda cometer como, por ejemplo: entregar un libro tarde, romper la caja de un CD o pedir que te reserven algún material. Pero, eso sí, puedes coger hasta 40 objetos distintos.
- Banco. El lunes decidí que no quería que me cobraran comisiones por sacar dinero del Otto (cajero automático en finlandés es Otto, a mí el nombre me hace gracia) y me fui a Nordea a hacerme una cuenta. Este primer intento resultó infructuoso totalmente y además me sentí como Harry Potter a la caza de los siete Horrocruxes o buscando las Bolas de Dragón. Primero, me equivoqué de planta (veinte minutos de espera para nada ¬¬) y en la segunda planta, la correcta, tuve que esperar otros diez minutos. Cuando me atienden me dicen que si no trabajo o si no tengo algún tipo de beca de Kela (es el organismo para la ayuda a la infancia y la juventud finlandés) que nada. Entonces saco mi carné de estudiantes y mi carné de descuento de las comidas y la mujer parece que se dispone a hacerme la cuenta, pero no podía ser tan fácil. Ahora me pide algo para identificarme, yo le doy el D.N.I. que resulta que no sirve y tuve que irme sin cuenta en el banco porque necesitan el pasaporte. Yo, que no me di por vencida, volví el jueves a hacerme la dichosa cuenta. Al fin lo conseguí y tengo cuenta en Nordea. Sí, sí, aunque no me llega la tarjeta hasta dentro de una semana.
- Abono transportes. Esto ya lo hice nada más llegar y es una tarjeta verde con círculos concéntricos hipnotizantes. Sólo cuesta 22 euros al mes y puedes coger todos los medios de transporte en el área de Helsinki que te plazcan. Y ademas no es el típico billete madrileño que se arruga, se moja o se desimanta sin darte cuenta; y te la dan con funda del color que tú elijas. Es un chollazo.
- Compra. Me he adaptado completamente bien a los nuevos sabores y comidas del norte. Porque aquí hay comidas de sabores muy extraños y platos muy diferentes. Ampliaré esto en alguna futura entrada, aunque sólo diré que en la próxima compra me haré con un yogur de café.
Esto es todo lo que se me ocurre por el momento. Mañana marcho a San Petersburgo, Leningrado o Petrogrado hasta el martes. Esto significa que en torno al miércoles haré la entrada de la visita y, como estoy de vacaciones hasta el 23, haré alguna más sobre las elecciones y otros asuntos finlandeses.
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